Trocitos de cielo

26 de febrero de 2014

Desahogo.



Es duro tener que superar tus propias expectativas. Saber que eres capaz de más pero sentir la impotencia cada vez que haces algo, ese algo sale mal. Darte una y otra vez con la misma piedra, es como si no pudieses salir de ahí. Como si te hubieras quedado atascado en el mismo sitio todo el rato, sin saber que hacer, que decir o tan siquiera actuar. Sientes decepción, rabia, ganas de mandarlo todo a la mierda. Pero siempre te detienes, porque piensas que eres capaz, que hace falta siempre intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo. Hasta poder salir del lugar en el que te estancaste. Ese maldito lugar odiado, donde cada vez que te tropiezas, por pequeño que sea el desliz te metes.Y muchas veces te pierdes por el agujero hasta que encuentras la salida, hasta que pasa un tiempo y tu mente se calma y es capaz de reaccionar. De pensar con lógica todas y cada una de las cosas que son posibles.

Necesito salir, necesito liberarme del agujero, necesito luchar contra el y ser capaz de superarme a mi misma y de no caer de nuevo, y si caigo que sea un simple aviso, que ni siquiera caiga que tan solo se quede en un pequeño susto. Porque ahora mismo me hallo en el agujero, no se si sola, pero se que lo estoy, estoy dentro, puede que no piense con claridad pero se que mañana lo haré que podre verlo todo desde otro punto de vista, porque con la caída tan reciente, no puedo pensar. Solo siento rabia, ganas de gritar, ganas de destrozarlo todo. Pero mañana me levantaré, de nuevo con ganas de salir de ahí, de escalar y de llegar a lo más alto.

4 de febrero de 2014

Ser diferente.

Esta no es la primera vez que me planteo porque cuando alguien no sigue modas, no hace lo que hace el resto, o simplemente tiene gustos diferentes a los comunes, ya lo clasificamos en una lista aparte denominada “personas raras”. 

Muchas veces lo hacemos conscientemente, e incluso llegamos a reírnos de esa persona por ser así. Y no solo eso, hay personas que lo van difundiendo por todo su entorno. Lo que llego a pensar es ¿Alguien ha llegado a pensar cómo se siente la persona a la que todo el mundo le ve extraña?
 Está claro que no, que nadie piensa en eso, simplemente se dejan llevar por lo que el resto dice, y acaban opinando como el resto. No son capaces de defender a esa persona por como es, por miedo a que ellos mismos los clasifiquen en la misma lista. En muchos casos, así se llega a las situaciones de bulling que padecen muchos jóvenes.

No todos somos iguales, eso está claro, parece ser que en la teoría esta lección está bien aprendida porque lo que es en la práctica, demasiada gente acaba criticando por tener gustos distintos o por ser diferente.
En estos casos, uno de los grandes tópicos, que no me parece para nada justo es tener que guiarse por un físico, por el simple hecho del qué dirán cuando te vean junto a esa persona. Nadie puede conocer a una persona por el físico, hasta que no hablas con esa persona y te demuestra cómo piensa, cuáles son sus ideales, sus gustos, como es su personalidad. Entonces, solo entonces, podrás juzgar como es dicha persona. Pero hoy en día, pocas personas piensan así, y cuando alguien es diferente se le juzga y se le castiga, ya sea con insultos o con miradas. 

Nadie debe ser como nadie, estoy en contra de las modas a las que estamos sometidos, y sobre todo me parece absurdo clasificar a las personas. Y todos aquellos que lo hacen, no saben lo que se siente cuando te clasifican, cada uno es como es, no hay que poner etiquetas.
Debemos ser nosotros mismos, y no cambiar ante nadie, y por eso mismo respetar a aquellos que son diferentes. Porque aquello que nos distingue los unos a los otros y nos hace especiales, son nuestras diferencias.


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